Thunumerology observatorio- El Sol y el ahora. El karma del presente

El Sol y el ahora

El Sol simboliza la esencia misma de la vida. Es la fuerza irradiadora que lo ilumina y vitaliza todo en nuestro universo. El Sol es la luz de la vida y el signo en que cae es el color específico de su expresión vital. Es la esencia misma de la presencia que incluye su fuerza, su poder y la riqueza de su ser en el momento presente.

Dado que el Sol rige el signo de Leo, una de cuyas características  es la admiración, existe una poderosísima tendencia a que los individuos admiren y busquen la luz del Sol que ven en la vida de otras personas. De este modo, por ejemplo, una persona trata de mejorarse a sí misma aprendiendo a utilizar la disciplina de Capricornio a través de los capricornianos que conoce. Intenta aprender la justicia de Libra a través de los libras con quienes se relaciona. Mediante este método de autosuperación a través de la admiración de las mejores cualidades que ve en los demás, puede que llegue a alcanzar esas cualidades algún día. Sin embargo, cuando lo haga,  habrá perdido su propio “ahora” ya que en vez de ser el Sol en su propia existencia, se habrá convertido en partes de su entorno, encontrándose a sí mismo arrancado de la pura esencia de todo lo que en realidad es.

El Sol es el YO Solar, es esa parte del individuo alrededor de la cual gira todo lo demás. Es la fuerza vital de su vida y el entusiasmo que experimenta al armonizar con su propia vibración. Para hacerlo debe comprender que su Sol es quien le impulsa a brillar en el resplandor de su propio “ahora”. Quien quiera que fuese hace un instante, ya no lo es. El Sol brillará mañana, pero eso aún no está aquí. De este modo, puede experimentar en cualquier momento presente todo el resplandor de su ser siendo simplemente el mismo.

El Sol proporciona el poder, el deseo y la energía suficientes para crear el “aquí” y el “ahora”. Si un individuo piensa y vive en demasiados “ayeres” o “mañanas” disipará su poder y perderá la vívida presencia del momento “presente”. Las dudas y preguntas proceden de la concepción del pasado y futuro que tiene; cuanto más reflexiona sobre sí mismo, su entorno y las circunstancias, menos capaz es de experimentar todo el poder Solar de su “ahora”.

El Sol irradia porque así lo hace. El hecho de que ilumine a otros planetas durante el proceso es algo meramente anecdótico. Y no se mueve de un planeta a otro buscando un feedback sobre lo bien que lo hace, sino que hace lo único que sabe hacer y, por lo tanto, lo hace lo mejor que sabe. Eso es lo único importante.

El “ahora” es el momento; el instante y el lugar más oportuno en que el YO puede estar. Todos hemos oído la expresión “Hoy es el primer día del resto de mi vida”. Pero si uno quiere vivir en el “ahora” de su Sol esta frase no es del todo cierta. Debería ser “Hoy es todo lo que hay”. El mismo hecho de que algunos individuos se den cuenta de ello mientras que otros no lo hacen separa a los creadores vívidos y brillantes de la apagada y monótona existencia de los soñadores. Todos los pensamientos, por muy positivos que sean, respecto a construir aspiraciones o iniciar caminos, no hacen más que arrancar a la persona de su “ahora” y proyectarla hacia un futuro incierto. El “ahora” de su Sol le está diciendo: “No me hables de todo lo que puedes llegar a ser. ¡Sélo ahora!”.

Existe el Karma en el “ahora” pero se resuelve instantáneamente porque la velocidad de la luz Solar rige las acciones y reacciones del hombre dentro de sí mismo, mezclándose en una vívida presencia actual que es la verdadera expresión de su ser divino.

Las personas tratan de mejorarse a sí mismas constantemente para conseguir algo que trasciende lo que está experimentando en el presente. Ésa es la razón por la que los grandes profetas decían: “Seguramente perderás lo que buscas”. La mayor parte de los esfuerzos dedicados durante años de búsqueda Solo conducen a un lugar que es expresarse uno mismo de forma creativa sólo en el momento “presente”. Resulta irónico que las almas más simples estén más en contacto con el “ahora” que aquellos que están sobrecargados con tantos planes, proyectos y educación.

Una de las razones por las cuales la mayoría de la gente encuentra extremadamente difícil permanecer en el “ahora” de su Sol es que la tentación de no hacerlo se encuentra continuamente y en todas partes. Aquí, de nuevo, las semillas de la admiración, los celos, el deseo de soberbia sobre los demás, los mismos y antiguos principios de los que hablan las religiones, junto con la incapacidad para cumplirlos, impiden que la persona se dé cuenta de todo el poder de su signo Solar.

Al vivir sólo el “ahora” descubrimos pronto que poseemos más energía de la que creíamos. Nuestras actitudes negativas se vuelven virtualmente inexistentes. Y en los momentos en que experimentamos desavenencias observamos que pasan con rapidez, pues no permitimos explayarnos y perder el tiempo en aquello que ya no es. El vivir a la luz del “ahora” supone un tremendo valor, pues significa que no disponemos de las asas del futuro ni de las del pasado a las que agarrarse.

Todos nacimos con diferentes signos Solares que nos permiten experimentar el “ahora” de distinta manera. No son tanto las diferentes experiencias de los distintos signos Solares las que modelan nuestras vidas sino más bien nuestra capacidad de aprender cómo podemos utilizar mejor nuestro signo Solar para permanecer en el “ahora”.

Las condiciones externas están cambiando siempre. Un momento pasa después de otro, pero el “ahora” no cambia, ya que trasciende el mañana y el ayer; el antes y el después. “¡El ahora de nuestro signo Solar está aquí ahora mismo!”. Por mucho que uno trate de permanecer en su pasado o en su futuro, el propio “ahora” sigue influyéndole hasta que se da cuenta de ello. Entonces deja que las circunstancias externas le obliguen a permanecer en el “ahora” y comienza a  irradiar todo el poder creativo que el “ahora” le brinda desde el interior de su ser.

Seamos nuestro Sol en el “ahora”. No hay nada bueno ni malo en el “ahora”, simplemente es. Si hacemos cosas para que los demás nos aprueben perderemos nuestra espontaneidad Solar. Además nos encontraremos creciendo cada vez más descentrados y dispersos si concedemos poder al pasado, al futuro o a los deseos de aquellos cuya aceptación creemos necesitar.

El “ahora” del Sol Solo puede experimentarse aceptándose a uno mismo por completo y actuando en consecuencia en cada momento para manifestar, irradiar y experimentar todo lo que ha descubierto que es.

 

EL KARMA DEL PRESENTE
Martin Schulman
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En el Observatorio…

...mientras muevo el objetivo buscando en el exterior descubro nuevas siluetas que me sorprenden.
Con su potente lente las siluetas se vuelven enormes y cercanas, llenando este espacio como un caleidoscopio multicolor de símbolos y significados que crean simetrías inesperadas.


En el Observatorio no hay reloj, el tiempo parece haberse detenido, todo está presente y todo permanece.

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