Thunumerology observatorio - Transformación-del-espíritu-el-Niño

La transformación del Espíritu

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) en su libro “Así habló Zaratustra” describió lo que consideraba eran las tres fases o estadios que toda persona debería atravesar  en la vida para su crecimiento y plenitud. Se trata de tres niveles que van desde la incapacidad de definirse y actuar por uno mismo hasta la máxima libertad de pensamiento y acción.

 

CAMELLO

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La mayoría de los seres humanos atravesamos un primer estadio evolutivo conocido con el nombre de «CAMELLO». El camello es egocéntrico, le gusta demostrar que puede cargar con todo el peso e incluso se arrodilla para que le pongan más peso sobre las jorobas, deambula por el desierto y se mantiene alejado de las montañas, ya que no le gusta ver nada más imponente o grande qué sí mismo, dice que “Sí” a todo, pero es un “sí” insignificante, porque, al no tener la capacidad de decir que no, carece de peso.

El camello representa al individuo que, de forma consciente o no, deforma su postura y su mente llevando una carga que considera propia, aunque realmente  no lo sea. Así este estadio nos enfrenta a preguntarnos por aquello que arrastramos y que nos hace arrastrarnos también, impidiéndonos avanzar y movernos libremente.

Al no saber quiénes somos, nuestra forma de pensar y de comportarnos se asemeja mucho a la del grupo social y cultural al que pertenecemos. No tenemos identidad propia. Vivimos tiranizados por el miedo y la inseguridad. Y nos infravaloramos. Debido a esta falta de autoestima, somos obedientes y sumisos, conformándonos con el modo de vivir establecido por el statu quo.

En este estadio evolutivo vivimos como esclavos que ignoran su esclavitud. No cuestionamos las directrices que nos llegan desde afuera. Al comportarnos como camellos seguimos al rebaño sin hacernos demasiadas preguntas. Nos adaptamos al canon impuesto por la mayoría.

Anclados en la resignación, llevamos una existencia monótona y carente de sentido. En general nos dedicamos a trabajar, a consumir y a divertirnos. Y terminamos por acostumbrarnos a un estilo de vida que no nos satisface, pero que por lo menos nos permite ser aceptados como individuos normales por la sociedad.

 

LEÓN

Thunumerology observatorio - Transformación-del-espíritu-el-LeónEn el camino que nos conduce al descubrimiento de nuestra verdadera esencia, el siguiente estadio evolutivo se conoce con el nombre de «LEÓN». Mientras vaga en el desierto, este camello se transforma en león y se siente orgulloso de su existencia peleándose con todo y con todos. Se ha dado cuenta de que vivía en un estado miserable como camello y ahora tiene un “NO” rotundo, un “no” a todo, se extinguen las ilusiones de los debes y deberías, y solo queda el querer, la propia voluntad de tu ser, comienza la rebeldía, aunque aún no es capaz de crear nada auténtico, ya se ha liberado, no se mantiene dormido.

De pronto nos permitimos sentir nuestro vacío interior. Y éste nos conecta con la necesidad y la inquietud de averiguar quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el mundo. Para lograrlo, rompemos las cadenas que nos atan al colectivo social y cultural en el que hemos sido educados. Lenta pero progresivamente vamos ganando confianza en nosotros mismos.

Empezamos a despertar y nos damos cuenta de que no estamos viviendo nuestra propia vida, sino la que otros nos han dicho que teníamos que vivir. Ya no nos contentamos con llevar una existencia normal. Nos volvemos inconformistas, y este inconformismo nos motiva a buscar nuestra propia verdad.

Poco a poco vamos creando nuestra propia identidad. Pero al sentirnos inseguros, nos mostramos arrogantes, reaccionando contra los que piensan de manera diferente a nosotros. Esta es la razón por la que en el estadio de león solemos luchar y entrar en conflicto con los demás y con el mundo. De hecho, solemos estar en contra del sistema.

Queremos un cambio y creemos que éste radica en cambiar la realidad externa. Si bien somos libres de la sociedad, todavía no hemos descubierto de qué manera encauzar esta libertad de forma útil y creativa.

 

NIÑO

Thunumerology observatorio - Transformación-del-espíritu-el-NiñoDe la misma forma que un péndulo se mece de un extremo a otro hasta quedar estático en un punto de equilibrio, los seres humanos también encontramos nuestro centro al alcanzar el estadio evolutivo conocido con el nombre de «NIÑO». Ahí descubre la belleza de la vida, vuelve a nacer, adquiere un SÍ con poder real y sin falsas pretensiones, un sí que no juzga ni genera resistencia, puede volver a amar, a cantar, a reír, abraza la inocencia y se funde con la existencia.

Al ser libres de nuestro condicionamiento, ya no seguimos las pautas marcadas por la mayoría, ni tampoco nos rebelamos contra ellas. De ahí que no seamos ni pro ni antisistema. Más bien adoptamos una postura neutral.

Como consecuencia de este proceso evolutivo, agradecemos la adversidad que ha formado parte de nuestra vida. Valoramos con más intensidad lo que tenemos. Y disfrutamos plenamente de nuestra existencia tal y como es. Así es como descubrimos que no hay mayor alegría que la que nos proporciona el simple hecho de estar vivos.

Practicamos la atención plena, que nos permite vivir de forma consciente, responsable y constructiva. Y nos mostramos humildes, pacíficos y asertivos al interactuar con los demás. Al no estar apegados a nuestra identidad, respetamos todos los puntos de vista y aprendemos de cada persona y de cada circunstancia con la que nos encontramos.

Al conocer nuestra verdadera esencia, somos felices por nosotros mismos. Al sentirnos conectados y unidos a la realidad, verificamos que el único cambio necesario es el nuestro, el cual se realiza por medio de la comprensión y la aceptación. Y que al cambiar nosotros, empieza a cambiar todo lo demás. El niño ya no está indefenso, tiene al león para protegerlo y recuerda bien la experiencia del camello, solo quiere más niños para poder jugar con ellos, crear algo en totalidad y divertirse juntos.

 

“ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA” / Friedrich Nietzsche

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En el Observatorio…

...mientras muevo el objetivo buscando en el exterior descubro nuevas siluetas que me sorprenden.
Con su potente lente las siluetas se vuelven enormes y cercanas, llenando este espacio como un caleidoscopio multicolor de símbolos y significados que crean simetrías inesperadas.


En el Observatorio no hay reloj, el tiempo parece haberse detenido, todo está presente y todo permanece.

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