Thunumerology observatorio - Cabeza y cola de Dragón- nodos lunares

Nodos Lunares, el lazo del tiempo

  • junio 2, 2017

Actualmente la mayor parte de la comunidad astrológica acepta que los Nodos de la Luna representan la clave para la comprensión de la vida como parte de un hilo continuo.  Los Nódulos  nos revelan el camino que el alma viene a recorrer en la vida actual, mientras que el resto de la carta tiene toda la información adicional y pistas para conseguirlo, al menos intentarlo. Así lo considero y por esa razón es el primer cálculo que  realizo en las Cartas Astrales.

Los Nodos no son planetas ni cuerpos celestes.  Son puntos de longitud celeste, perfectamente definidos por la elipse que traza la Luna en su recorrido  alrededor de la Tierra con la intersección de la Eclíptica o recorrido de los signos del Zodiaco en su camino alrededor del Sol.

Su progresión es hacia la derecha,  en el mismo sentido de las agujas del reloj, al contrario que todos los planetas en su recorrido alrededor del Sol, tardando unos 18.5 años para moverse a través de los doce signos. Todos los movimientos hacia la derecha o en retroceso siempre hablan de la evolución del hombre; recuerdos de otras vidas (planetas en retroceso) y del alma (Nódulos de la Luna).

 

Thunumerology observatorio- Nodos lunares

 

El punto de partida  para su interpretación es la creencia de que no estamos por primera vez en la Tierra, sino que hemos acumulado experiencias en vidas pasadas. Así el  principio de la reencarnación está ilustrado por este eje lunar. Los Nodos nos sitúan en la escalera que asciende al cielo, en la medida en que definen las lecciones kármicas que elegimos aprender durante esta vida antes de volver.

Queremos saber siempre el por qué, e  irremediablemente volvemos hacia nuestro pasado para hallar respuesta a la suposición de que todo efecto tiene una causa. Cuando somos capaces  de establecer las raíces de nuestra propia historia, empezamos a experimentar la existencia de ese lazo de tiempo continuo que nos hace sentir más seguros en los pasos que damos. De hecho los Nodos son puntos de magnetismo del alma, uno de los cuales tira hacia el futuro mientras que el otro procede y tira hacia el pasado.

 


El Nodo Lunar Norte o ascendente muestra el futuro y las lecciones que venimos a aprender, se denomina también Cabeza del dragón, el punto por dónde entra la elipse lunar en la Eclíptica o signo del Zodiaco.

Si nos imaginamos un dragón, vemos que empieza a ingerir en el punto dónde está la cabeza, por la boca. Así es como funciona el Nodo Norte; es el punto en el que se recibe todo lo nuevo: nuevos conocimientos, nuevas ideas e ideales; es por lo tanto el punto de ganancia o aumento.

Es el símbolo del futuro que representa todo el potencial de  nuevas experiencias que aún no han sido intentadas. Llevando consigo todas las aprensiones de lo desconocido y enfrentándose a experiencias nuevas, esta posición nodal aporta una curiosa atracción magnética que empuja al alma hacia su crecimiento y su futuro. Parece existir, quien lo haya experimentado alguna vez, cierta providencia divina en el hecho de intentar algo nuevo y en tal caso recibimos  ayuda por los esfuerzos. En los niveles más profundos, percibimos el sentido de esa dirección que nos empuja a seguirla, a pesar de todos los obstáculos y miedos. Es como un cuerno de la abundancia lleno de tesoros capaz de ofrecer un beneficio tras otro a medida que cada obstáculo se convierte en un peldaño más que hemos subido.

Lo más extraordinario de este Nodo es que por mucho que se alcance, siempre queda mucho más por alcanzar, ya que representa la espiral que se eleva permanentemente hacia lo divino.

 


El Nodo Lunar Sur o descendente se refiere a nuestro pasado y se denomina Cola del dragón, el punto por dónde sale la elipse trazada por el recorrido de la Luna en la Eclíptica o signo del Zodiaco. La suma de nuestras experiencias pasadas está contenida en el Nodo sur que suele simbolizar áreas que nos son familiares. Representa hábitos que no queremos dejar por razones de comodidad; es decir, el Nodo sur representa el camino de la menor resistencia.

Si el punto de entrada es la cabeza, la cola del dragón será la salida o expulsión. Pero no se expulsa el conocimiento adquirido a través del Nodo Norte, lo que se expele es lo que ya se tenía en el interior, el conocimiento, las ideas, actitudes y conceptos morales que formaban ya parte de nosotros, basados en los recuerdos de un pasado a través de los tiempos, de otras vidas.

Es el punto potencialmente más débil de todo horóscopo, ya que representa los pasos que hemos dejado atrás. Podría definirse  como el banco de memoria de los grados que ya se han vivido y de los que tenemos que alejarnos, extrayendo siempre su esencia pero no regresando jamás a él.

La mayoría de nosotros preferimos quedarnos donde están las cosas conocidas, las familiares, en lugar de tratar de alcanzar lo nuevo y desconocido. Por eso tendemos a precipitarnos en el Nodo Sur, aquello que ya conocemos, en lugar de dar los pasos hacia el Nodo Norte, que será el que marque el grado de aprendizaje y evolución en la vida presente.

Al estar fuertemente arraigado en nuestra alma, solemos desear experimentarlo de nuevo en esta vida una y otra vez, tocar y percibir su realidad nuevamente convirtiéndolo en la realidad del presente porque es nuestro recuerdo más arraigado en donde nos sentimos como pez en el agua, hasta que, a través de experiencias y sensaciones nos damos cuenta de que seguir en esa línea de comportamiento resulta ya inadecuado para el aquí y el ahora.

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En el Observatorio…

...mientras muevo el objetivo buscando en el exterior descubro nuevas siluetas que me sorprenden.
Con su potente lente las siluetas se vuelven enormes y cercanas, llenando este espacio como un caleidoscopio multicolor de símbolos y significados que crean simetrías inesperadas.


En el Observatorio no hay reloj, el tiempo parece haberse detenido, todo está presente y todo permanece.

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